sábado, 24 de abril de 2010

Sant Jordi

Ayer fue el día de Sant Jordi. Como todo el mundo sabe es el patrón de Cataluña, de Inglaterra, de Rusia y de muchas otras regiones.

Me gustaría poder colgar las leyendas de cada una de sus regiones, porque ya se sabe que cada pueblo tiene sus culturas y tradiciones. Pero por proximidad hoy colgare la de "Sant Jordi" la de Cataluña. Ya que es la que tengo más cerca, la que conozco mejor y sobre todo la que celebramos aquí.

En Cataluña la leyenda cuenta que pasó a las tierras de Montblanc, provincia del Tarragones. Y la manera de celebrar esta gesta, es su día. Por supuesto, la fiesta grande es Montblanc, pero al resto de pueblos no se quedan cortos ya que es una fiesta muy nuestra y la sentimos muy adentro.



Hace mucho, mucho tiempo, el pueblo de Montblanc era devastado por un monstruo feroz y terrible, que podía caminar, volar y nadar, y tenía un aliento tanto maloliente, que desde muy lejos con sus bocanadas envenenaba el aire y producía la muerte a todos los que lo respiraban.

El monstruo era el estrago de los rebaños y las personas, y por toda aquella comarca reinaba el terror más profundo. Preocupados por la situación, los habitantes de Montblanc pensaron en dar al dragón, cada día de comer a una persona, para intentar calmarlo. El problema, era encontrar la persona que quieras sacrificarse cada día para ser devorada por el dragón.

Y así fue como después de una larga discusión, los lugareños decidieron sortear cada día que sería la persona que iría a parar en el estómago del drac.I así lo hicieron, y parece ser que la jugada les salió bien,la abominable bestia se debería sentir satisfecha, porque dejó de hacer estragos y maldades por aquellas tierras.

Pero un día, la suerte hizo que le tocara ser devorada a la hija del rey. La joven princesa era muy simpática, amable, bonita, elegante. Tenía el corazón de todos los ciudadanos robados, por lo que cientos se ofrecieron para sustituirla. Pero el rey, afligido y dolorido, fue justo y severo, su hija era como cualquier otro. Si le había tocado tenía que ir.

Y así fue como la joven doncella salió del castillo para encontrarse con la bestia, mientras todo el pueblo miraba desconsolado y afligido como la princesa se dirigía hacia el sacrificio.
Pero mientras la chica se dirigía hacia la cueva del monstruo, apareció un joven caballero, con una brillante armadura, montado sobre un caballo blanco.

La doncella le miró y advirtió:

- Huye! huid rápidamente de aquí! noble caballero, si os quedáis por aquí, aparecerá la bestia y sólo os vea os devorará.

El joven caballero, la miró y le contestó

- No te preocupes joven donzella.Si estoy aquí es por qué he venido expresamente. He venido desde muy lejos para protegerse a usted y a liberar su pueblo de esta fiera.

No tuvo tiempo ni de decir esto, que de repente salió la fiera, ante el horror de la princesa y el gozo del caballero. Comenzó una intensa pero breve lucha, hasta que el caballero le clavó una buena estocada con su lanza, que dejó malherida a la terrible bestia y la mató. De la sangre que en brotó, surgió rápidamente un rosal, con las rosas más rojas que la princesa hubiera visto nunca, rosal del que el joven caballero en cortó una rosa y le ofreció a la princesa.



Nota: Esta versión es una adaptación de la leyenda de Sant Jordi.En la versión original, recogida por Joan Amades en el Costumari Catalán en 1904, cuando San Jorge hirió al dragón, no lo mató, el dragón, una vez herido, Sant Jordi le ligar y lo dio a la princesa, que le llevó hasta el pueblo de Montblanc donde la gente le perdió la miedo.I fue allí donde la gente del pueblo le acabó de rematar. Esta última versión es la que se puede ver cada año por Sant Jordi en Montblanc.

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