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martes, 25 de mayo de 2010

El regalo que no se ve

Sera que la filosofia oriental tiene respuesta para todo. Pero estoy encontrando las historias más bonitas, reales y especiales,provinentes de esas tierras lejanas.


Hace tiempo, un hombre castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. El dinero venía escaso en esos días, por eso explotó de furia cuando vio a la pequeña tratando de envolver una caja.


A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la cajita envuelta y le dijo: "Esto es para ti, papi".
Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió el paquete y lo encontró vacío, gritó con ira: "¿Acaso no sabes que cuando se hace un regalo se supone que debe haber algo dentro?".


La pequeña miró hacia arriba y, con lágrimas en los ojos, dijo: "¡Pero, papá, no está vacía!. ¡Yo metí besos para ti!".

El padre se sitió muy mal, abrazó a su hija y le suplicó que le perdonara.

Dicen que el hombre guardó ese regalo dorado cerca de su cama durante muchos años, y que siempre que se derrumbaba, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositado dentro.

De alguna forma, cada uno de nosotros hemos recibido algún obsequio de amor incondicional de nuestros hijos, amigos, familia...

Nadie podrá tener jamás una propiedad más grande y hermosa que esa.

jueves, 13 de mayo de 2010

El amor siempre vence




¿Te gustan las adivinanzas? ¿Crees que tienen relación con el enigma de la existencia?
La mayoría de nuestros deseos los conseguimos con la sabiduría del corazón y no con la necedad de la violencia.




En la China imperial reinaba un emperador que estaba desesperado porque su única hija, llamada Turandot, era fría, caprichosa, despiadada y, encima, no quería casarse. El emperador, harto de esta situación, le dio un ultimátum: "O te casas o te echo del palacio sin contemplaciones". La princesa aceptó, pero puso una condición: los pretendientes se someterían a una prueba, y si no la superaban, ella misma les cortaría la cabeza. Al cabo de los días, las cabezas de los pretendientes se amontonaban en el palacio, y la princesa ardía de satisfacción.

Pero se presentó un apuesto guerrero para afrontar el reto. La princesa le propuso un acertijo: "Lo mata todo, pero el agua lo mata"? "¡El fuego!", contestó el joven.

La princesa propuso una segunda adivinanza: "Soy duro como una roca, pero la gente me bebe"? El joven contestó: "¡El hielo!".

Y llegó el momento del último acertijo: "Es un hielo que te da fuego, y cuanto más fuego te da, más hielo se vuelve"? El joven pensaba sin encontrar respuesta, pero al ver a la fría princesa sintió tal ardor en su corazón que "Turandot!", exclamó plenamente seguro. Y la princesa no tuvo más remedio que caer rendida a sus brazos.
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domingo, 14 de marzo de 2010

Los doce signos del horoscopo chino



Hace mucho, mucho tiempo, vivía un dios en el fondo de una montaña.

Un 30 de diciembre, dicho dios envió unas cartas a todos los animales del país.
Estos la recibieron al día siguiente.La carta decía:

"El primero de enero por la mañana, quiero que vengan aquí, y según el orden en que lleguen, del primero al décimo segundo, designaré su jerarquía entre todos los animales, correspondiéndole a cada uno un año".

Los animales estaban muy animados con la carrera. Todos pensaban:
"¡De todas maneras seré el jefe!", pero un sólo animal, el gato perezoso, no leyó la carta, sino que la rata le "informó" sobre el asunto.
Pero la rata traviesa, en lugar de dicirle al gato que el primero de enero deberían de llegar al lugar designado, le mintió diciéndole que la fecha de llegada era el segundo día de enero.

El gato le agradeció por la información.
Todos los animales decían:
"Mañana tengo que levantarme muy temprano, por eso ya me voy a dormir".

Así lo hicieron todos, excepto el toro que dijo:
"Yo ya voy a salir porque soy lento caminando".

La rata que estaba viendo eso, trepó al lomo del toro y dijo:
"¡se está muy cómodo aquí!"
El toro sin darse cuenta, siguió caminando.

El resto salió a la mañana siguiente.

Todos se dirigieron corriendo a la casa del dios.

A la salida del sol del nuevo año, apareció primero el toro en el lugar fijado.
¡No, no fue el toro, fue la rata!

Esta saltó a tierra desde el lomo del toro y dijo,"¡Dios! ¡Felíz Año Nuevo!"
El toro se sintió humillado.

Los otros animales llegaron sucesivamente.
El dios les dió la bienvenida y anunció:
"El primer lugar es para la rata, le siguen el toro, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y por último, el jabalí".

Así empezó la fiesta de los animales elegidos. En ese momento apareció corriendo el gato, muy furioso y dijo:
"¡Conque me has engañado!", refiriéndose a la rata.


Esta huyó en cuanto vió al gato, quien no pudo contener su cólera porque no pudo ser elegido. Por eso todavía el gato sigue persiguiendo a la rata.




Os dejó otra versión de la misma historia. Aunque en la portada pone que es un cuento japonés, se trata de una leyenda china para explicar los signos del zodiaco.